Martica Minipunto

Apostillas al diario:

Lo que escribía en la agenda de color negro era bastante superficial, sencillo. No encontré ni una sola cosa importante sobre cine, créanme, todo era emoción y sol. Si algo pudiera añadir, para que no quede en el aire la lectura, es que los días en Gibara empiezan cuando le da la gana al día. En dos ocasiones desayuné con una servilleta detrás de los espejuelos. Fui a lugares históricos, patrimoniales, navegué, entré al museo de Historia Natural y me aterroricé: qué lugar tan maravilloso y enigmático. Busqué mi credencial y el catálogo, al menos estaba informada sobre la programación del festival. De día es cuando más informada y presente me sentía. Es verdad que de noche sucedían cosas muy trascendentales, pero la sencillez es lo que resume estas brevísimas páginas. Fragmentos de un diario que acabo de desempolvar, sin estar totalmente convencida de que sean leídos por extraños.

1.

La jaiba tiene un sabor perturbador. El pulpo tiene un sabor misterioso. El pulpo y la jaiba se parecen al corazón de Gibara.

2.

En el parque, un reptil le pica el dedo a una mujer, un carrito de granizado se parte por la mitad, un muchacho con los dientes rotos y el alma rota se parte por la mitad. Aquí todos los sonidos son musicales. La música sale de todas partes y hay como una algarabía repentina alrededor del parque. Quisiera llover pero no llueve. Nos protegemos los labios porque el sol es muy fuerte, nos protegemos los labios para besarnos más tarde. En la tienda de la esquina compramos este protector labial que no existe en ninguna otra tienda de Cuba.

3.

El árbol en la roca. Hoy, otra habitación, otro amanecer. El árbol en la roca. Gotea desde el falso techo, pero es un hotel recién inaugurado. Sirven café con leche, café, frutabomba, piña, melón, galletas de sal, mantequilla. El árbol en la roca.  […] Donde se rompen las olas en la roca, crecen los árboles.  Un árbol en la roca se me acerca y se impregna en mi oído. […] Ese árbol de Gibara ha sobrevivido a huracanes. Creo que la imagen más mística que recordaré siempre de Gibara, está contenida en ese árbol.

4.

La cerveza Tínima y el sol. Nos ponemos a jugar y a levitar antes de entrar al cine. Entrar al cine después de jugar y levitar es altamente recomendado en Gibara.

5.

El parque eólico a lo lejos. […] Molinos, ventiladores, generadores de energía. He visto el efecto de la energía en Gibara. […] El tiovivo, el carrusel, los molinos, la ventisca, la orilla, el eclipse, la raíz, el caballo, las ferias, el algodón de azúcar, los tatuajes, todo lo eólico me excita.

6.

MADE IN CHINA. ¿Cuál es la distancia entre China y Gibara? […] Nos venden flores Made in China en la feria y la gente busca tropezarse con Fito Páez, aunque Fito nos pase bien cerca y no nos damos cuenta conversando con la florista. Me imagino haciéndole un cuento a Fito sobre esta ciudad cinematográfica, regalándole una flor, por supuesto.

7.

Los niños en el muelle saltando. Los novios en el muelle besándose. El catamarán en el muelle esperando. Nuestra intención era beber cerveza mirando el muelle y pensando en la infancia. El muelle como un bote infinito, algo que junta, separa o acerca demasiado.

8.

Pulpo, camarón, ostión, jaiba, cangrejo, arroz, mariquita, tostones, pasta, galletas, jamón, refresco de cola, refresco de limón, michelada, ron, flan de leche, flan de fruta, congris, col, tomate, pepino, piña colada, cerveza, sol, sol, sol, sol. Los hábitos alimenticios del turista, del cineasta en Gibara. […] No hay que tener millones, durante el día, las cosas te caen en la boca, sobre todo las bebidas.

9.

Se me ocurre un poema acuático. Mi alma siempre ha sido acuosa, húmeda, hundida. Se me ocurre una vida paralela en la profundidad de la bahía. Todas las bahías me hacen sentir cosmonauta. Todas las escafandras me hacen sentir descubridora, conquistadora, mi bandera es mi tentáculo y mi ley es la respiración artificial.