Arturo Infante: “Quise jugar con las expectativas del público”

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El extraordinario viaje de Celeste García (2018), o Celeste García, como muchos la titulan coloquialmente, fue la gran protagonista de la noche de premiaciones de la edición 15 de FIC Gibara. Los premios Lucía a mejor largometraje de ficción y a mejor actriz, respectivamente, constituyen los primeros lauros recibidos por esta cinta en su país, luego de un apreciable recorrido internacional y su estreno en salas cubanas. Su director, Arturo Infante, conversó acerca de su ópera prima.

Celeste… bebe de la ciencia ficción, pero también de la imaginería popular cubana…

El filme juega con los códigos universales del cine de género, que es lo que más me divierte, y los vuelca en la realidad cubana. A ver qué mezcla sale de eso. Viene de esas películas que uno vio de niño, de la ciencia ficción de los ochenta como E.T., como Cocoon…, todas estas cintas tan divertidas; y también del cine cubano de la época, que era un cine popular, de comedia. Celeste… es una mezcla de todo eso y a la vez, un homenaje.

Se nota un fuerte contraste con la sencillez de la puesta en escena y los efectos visuales del clímax…

Quise jugar con la expectativa del público de que “va a venir una nave”, “no va venir una nave”. Cuando se trata de ciencia ficción cubana, se piensa que no habrá recursos. Y a nivel de producción buscamos poner especial cuidado en esta secuencia, que fuera creíble y tuviera calidad.

El resto fue una puesta en escena sencilla. Improvisamos mucho. No había una planificación muy estricta. Jugamos mucho con los actores, la localización, el fotógrafo, menos en esa secuencia, que por necesidades técnicas necesitábamos de un storyboard y una planificación más cuidada. Lo demás fluyó bastante con la improvisación.

¿Por qué escogiste un personaje como Celeste García para protagonizar la película?

De alguna forma me atraen los personajes femeninos. Y hay una cierta vulnerabilidad en el hecho de ser mayor, viuda. Esta situación era más patética y a la vez lograba más empatía hacia el personaje. Una señora sola que va hacia otro planeta es de alguna forma más tierna. También tiene que ver con esa generación de nuestros padres que tuvieron esa ilusión por el futuro, por la vida, y de repente se ven en el umbral de la ancianidad sin muchas esperanzas, sin muchos sueños. Es como darles la oportunidad de comenzar otra vez.

¿Por qué elegiste a María Isabel Díaz para encarnar a Celeste?

Creo que tiene esa cualidad que necesitaba el personaje. Por un lado tiene cierta tristeza, como una melancolía. Es una actriz que tiene una cualidad muy especial: cuando la ves en pantalla, de inmediato sientes una empatía hacia ella, te preocupas por lo que va a pasarle. Es una cualidad innata que tiene como persona. Y tiene mucha vis cómica, mucha gracia, mucha chispa. La escogí por esa combinación entre tristeza y simpatía.

Respecto a los demás personajes, ¿buscaste articular tipos más orgánicos o estereotipos cubanos?

Cuando hay tantos personajes, hay una cualidad estereotípica. De alguna manera es la misma estructura que uno ve cuando viaja. Viajas a un lugar, te mueves de un aeropuerto a otro, y de repente te encuentras personas que inmediatamente clasificas según la primera impresión. No hay mucho tiempo para profundizar en la psiquis de cada uno. Los personajes que Celeste se encuentra tienen esta naturaleza. Los halla en el camino y no tiene tiempo para conocerlos mucho. Por ejemplo, el personaje de Néstor Jiménez quería contar su historia y nunca tuvo la oportunidad. Son amigos pasajeros que uno hace cuando viaja.